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Lunes 2 de mayo de 2005

Dos miradas sobre Einstein

El físico Rafael Ferraro y el epistemólogo Gregorio Klimovsky abordan desde perspectivas distintas la obra del celebérrimo físico.

  "De Newton a Einstein: el nacimiento de la relatividad especial" fue el título elegido para la charla desarrollado por Rafael Ferraro, doctor en física y docente en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, en el marco del ciclo que se lleva semana a semana en el Centro Cultural Burges de la Ciudad de Buenos Aires.

  En 1905 la física estaba en crisis porque la entonces flamante teoría electromagnética desafiaba los preconceptos de la mecánica clásica. Einstein comprendió que se resolvía subordinando las nociones de espacio y de tiempo al principio de invariancia de la velocidad de la luz.

  Ferraro señaló el trabajo de la Relatividad Especial es "una verdadera codificación de nuestra visión intuitiva acerca de las propiedades del espacio y del tiempo. Las propiedades que atribuimos al espacio y al tiempo y que surge de nuestra experiencia cotidiana, deben ser puestas bajo la lupa porque tenemos que tener en cuenta que cualquier tipo de observación experimental siempre están restringidos a una escala".

  Para comprender a qué se refiere por escala, el autor del libro "El espacio-tiempo de Einstein" puso como ejemplo que "si nos movemos en una superficie de la tierra podemos creer que estamos en una superficie plana. Sin embargo, si nos apartamos y nos elevamos en un globo terrestre notaremos que no lo era".

  Entonces, la invariancia que se le atribuye a los lazos del tiempo y a las longitudes debe ser considerada "nada más que una buena apariencia que presenta el espacio y el tiempo a cierta escala de observación". Y estas propiedades se pueden ampliar a escalas más grandes ya que se mantendrán aún utilizando cualquier tipo de vehículo.

  El principio de la relatividad "es un ingrediente que tiene que formar parte de las leyes de la física, es decir, tiene que contener estas propiedades de la naturaleza".

  En física "decimos que el movimiento absoluto no es detectable, al menos por impedimentos de tipos mecánicos", advirtió Ferraro.

  Sin embargo, la aceleración sí lo es. Esta última aseveración junto con la invariancia del tiempo y del espacio fueron piezas fundamentales en la concepción de mecánica de Newton.

  "Newton era conciente de la debilidad de su postulado y crea otros conceptos para darle consistencia", señaló Ferraro. De esta manera desarrolla las conocidas leyes de Newton.

  Al hecho de que sólo se puede hablar de velocidad relativa de un sistema con respecto al otro y no a la velocidad absoluta de un sistema, se le llama relatividad newtoniana.

  A principios del siglo XX se encontró que la formulación de la teoría electromagnética de la luz y de las ecuaciones generales del campo electromagnético que planteó James Maxwell permitió materializar el espacio absoluto de Newton, "el éter electromagnético".

  La Relatividad Especial de Einstein modificó, entonces, la forma de ver el espacio y el tiempo armonizando los conceptos de Electromagnetismo con el Principio de Relatividad e entronizó la velocidad de la luz como nueva magnitud invariante.

  Einstein generalizó el principio de la relatividad newtoniana a toda la física estableciendo lo que se conoce como los postulados de la relatividad especial, que "todos los marcos de referencia inercial son equivalentes para todos los experimentos y que la velocidad de la luz es constante en cualquier marco de referencia inercial".

La filosofía de Einstein

  Albert Einstein es reconocido universalmente como el extraordinario físico que revolucionó el mundo con la Teoría de la Relatividad y puede resultar extraño considerarlo como filósofo. Sin embargo, es sabido que el genio alemán escribió una serie de artículos de carácter epistemológico dedicados a la teoría del conocimiento.

  Dado que profundizó en conceptos como la construcción del conocimiento y las razones para aceptar una teoría científica, no es descabellado pensar en Einstein como un hombre que relacionó la filosofía y la nueva concepción del espacio– tiempo sobre el espacio absoluto y la naturaleza ontológica del espacio.

  El filósofo y epistemólogo argentino Gregorio Klimovsky fue el encargado de disertar sobre “Einsten como filósofo” en la segunda conferencia que en honor del científico se realiza en el Centro Cultural Borges y que se extenderá durante todo el año.

  Gregorio Klimovsky afirmó que la labor científica de Einstein tuvo tal consecuencia en la concepción del mundo en cuanto a la discusión de aspectos metafísicos sobre el universo y sobre la existencia, que “en realidad se puede pensar que ese es el aspecto central de Einstein si se lo quiere ver como filósofo y no solo como científico. Se puede notar que muchas de sus tesis directamente hacen pedazos tradiciones enteras de filosofías como algunas aristotélicas, newtonianas, kantianas y también discusiones que él encara acerca de la naturaleza de algunas disciplinas como la física misma y sobre todo la astrometría”.

  La Teoría de la Relatividad es, en general, considerada un tipo de argumentación en contra de ciertas creencias acerca de niveles absolutos que para Einstein directamente no existían. “Es interesante saber en qué consistían las ideas de Einstein desde el punto de vista epistemológico, que hoy en día resultan casi triviales e inevitables. Pero cuando Einstein se ocupó de la Teoría de la Relatividad esto no estaba del todo claro” señaló el epistemólogo argentino.

  A principios del siglo XX reinaba en la creencia epistemológica “las escuelas, que se caracterizaban por una especie de racionalismo extremo ordenaban pensar racionalmente o en cómo debían ser las cosas y las ideas. Además tenían un estatus ontológico de existencia un tanto especial por lo cual había que manejarse con esas ideas, analizarlas y llegar hasta el convencimiento de cómo debía ser el comportamiento del universo” ejemplificó Klimovsky.

  Einstein ve que una teoría científica no tiene solo observación y conceptos operacionales. Tiene a veces conceptos abstractos. Por ejemplo, cuando Newton usa la idea de masa y de fuerza, para el físico la idea de masa y de fuerza son conceptos que uno concibe para buscar una explicación del comportamiento de las cosas.

  El físico llega a la conclusión -aseguró Klimovsky - de que es mejor no usar un concepto en el cual no podemos hacer nada pertinente para el comportamiento de las cosas. De esta manera, Einstein realizo dos observaciones: “por un lado que para encontrar explicaciones que permitan manejar la realidad se necesitan teorías que hayan sido resultados de experimentos y de observaciones. Y además que si la teoría esta concebida de tal manera que las previsiones puestas a prueba no pueden hacerse, entonces mejor prescindir del concepto”.

  La teología fue una ciencia que Einstein no dejo de lado. Klimovsky recordó que con la famosa frase “Dios es astuto pero malicioso”, se planteaba que Dios nos ha complicado las cosas para comprenderlas pero no va a impedir eso. “Es verdad que Einstein hizo muchas observaciones teológicas a este respecto. El estuvo en contra de los que se podían considerar sus discípulos y que inventaron la mecánica cuántica”.

  “Einstein tenía una concepción diferenta de Dios. El no estaba en contra de la teología en el sentido de admitir un ser supremo sino que para él Dios no es nadie que castiga, como un padre con su hijo. Para Einstein Dios hacía comprender sobre los errores y convencer al hombre de no volver a cometerlos” concluyó Klimovsky.

Fuente: Télam / UBA.

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